15.4.22

Cambio de cristal

"Y hoy que abrí los ojos
Te veo tal como eres
Tú vives la farsa, tú vives la farsa"
"Farsante" de Javier Solís


Cami by NACHO

Siempre me resultó increíble cómo vemos a la persona que amamos, inconscientemente la miramos a través de un cristal que le borra los defectos y la vuelve casi perfecta, no importa lo que diga el resto, para nosotros sigue siendo perfecta. Pero cuando todo termina, cuando superamos esa etapa de enamoramiento ciego, de ver lo que no es, cuando cambiamos el cristal, vemos su verdadera forma; es sorprendente lo mucho que puede cambiar una persona cuando la miramos con otro cristal. Me pasó, de buenas a primeras la vuelvo a ver y es como que hasta dejó de resultarme atractiva, es decir, sí, es muy linda, pero no es extraordinaria, es más, comienzo a ver un montón de razones por las que sería imposible que estemos juntos (o que volvamos, para el caso).

Alguna vez hablé de poner a las personas en un pedestal, y mencioné que mientras más alto el pedestal, más dura o más difícil de asimilar es la caída; pues bien, supongo que tenía razón... y debe haber sido alto el pedestal porque, como dice la canción, "la imagen te desfiguró". José Ramón Alonso es neurobiólogo, y explica que "La parte del cerebro que está detrás de nuestra frente se llama corteza frontal. Es el centro de las funciones ejecutivas, el juicio crítico, la planificación y la lógica. En el amor, esa zona se inactiva y en cierta manera todos estos procesos se echan por la borda. La disminución de la actividad de esa área del cerebro se traduce en una suspensión del juicio, en una relajación de los criterios racionales con los que juzgamos a otras personas. El amor hace que no veamos los defectos de la persona que nos gusta ni los peligros que puede entrañar la relación", en otras palabras, vemos lo que nos muestra el benévolo cristal que mencionaba al principio.

Ella rompió el cristal cuando se fue... hizo indispensable el cambio... Ella empacó y se fue sin decir "adiós"... Honestamente, espero que haya encontrado un lugar a dónde ir, donde pertenezca, porque por estos lares ya no puede volver.

Otro viejo dibujo y algún intento de poema... ¡Que la historia me juzgue!

 

Careta derretida

I

Te ves peor de lo que imaginas

con tus trajes de mentiras

y tus pinturas de ficción.

II

Si el espejo en que te miras

te devuelve esa filmina,

no te asustes por favor.

III

Ahora entiendo, vos serías,

por qué de todos, menos mía,

por qué esta suma nos restó.

IV

Si tu sonrisa es de fantasía,

comedia barata es tu alegría,

y casi te compro ese buzón.

V

Si al fin de cuentas me mentías,

no eras tan bella como creía,

qué mal te queda esa traición.

VI

Con tus vaivenes de porquería

ensuciaste lo que sentía

sólo por simple diversión.

VII

Ya con tu careta derretida,

veo el error que cometía

al pensarme que eras vos.

VIII

Hoy tienes todo lo que odiaría,

un adorno de astas pulidas,

y enredo en fecha de extinción.

IX

Sabés, te agradezco la partida,

yo ni sabía en qué me metía,

me salvaste de un error.

X

En el fin que tu farsa a vos te mida

cuando la negra pida tus días,

y que ojalá puedas pedir perdón.

 

Besos y abrazos varios (según correspondan).

NACHO

14.4.22

Después

"Después, qué importa del después,
toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado"
"Naranjo en flor" de Homero y Virgilio Expósito



No es tan fácil terminar una relación, al menos no para mí. Sostengo que no hay una forma simple o fácil de "romper" una pareja. De por sí, la palabra "romper" implica algo duro, doloroso, irreparable, es decir, que no tiene retorno, no hay marcha atrás. Romper viene del latín rumpere, que significa hacer pedazos o hacer estallar, por eso usamos también la palabra "cortar", porque no hay forma de que eso (ese vínculo, ese lazo) vuelva a ser como antes, se puede atar, se puede pegar, pero definitivamente seguirá estando roto, y se ve, se nota. También implica dolor, daño, hay algo que se desgarra, que se quiebra, que se hiere, y tiene sentido, ¡hubo amor, carajo! ¡¿Cómo no va a doler?! ¡¿Cómo no va a lastimar?! ¡¿Cómo no va a haber llanto, gritos, reproches, arrepentimiento?!

Por lo general (no quiero usar absolutos para no ponerme polémico) las rupturas no son de "mutuo acuerdo", es decir, casi siempre (miren cómo me cuido) hay uno que no quiere romper, hay uno que sale herido, hay uno que quiere seguir apostando a esa relación; y por lo general, en mi historia al menos, ese uno es uno. Me tocó forzarme a olvidar, me tocó superar, me tocó desenamorarme, y me toca mirar atrás, en perspectiva, recordar lo que fue, rememorar el antes y mirar, con algo de espíritu crítico, el después. No niego que en cierto punto el dolor era tan grande que llegué a pensar que, como dice el tango, toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado, que no importaba el después, que no estaba el después.... pero está, quiero que sepan que está.

Perdonen el mamarracho y el pobre intento de poema.


Después

I

Fuimos de un amor distante

de eternos amantes de verso, prosa y pixel.

Fuimos de demonios ardientes

tras pantallas inertes y promesas de papel.

II

A ti que el tiempo te seguía

con besos que escondías y errores por crecer.

A ti que vivías arrepentida

te perdoné todos tus días y los meses en volver.

III

Tú, que me trataste de descarte

cuando sólo supe amarte y darme a tu merced.

Tú, que en el río me abandonaste,

para ti sólo fui un lastre y una foto en tu pared.

IV

Yo, que como un niño te veía

tan perfecta, pero mía -o eso quise creer-.

Yo, que te di toda mi vida,

que en la cima te ponía, hoy te veo caer.

V

A mí, que tus ojos me podían,

tu desnudez me derretía y tu boca quise morder.

A mí, que tu ausencia me dolía,

me dejaste mil heridas y un amor hecho puré.

VI

Hoy, que con otro ya te alejas,

que de mí ya no te acuerdas y tus sueños desalojé.

Hoy, que mis noches ya son viejas,

que tu ducha no me piensa y a tu valle no viajé.

VII

Y hoy que sólo somos dos extraños

que se conocen hace años y no se pueden ya ni ver.

Y hoy que sigo sintiendo algo,

a pesar de tus engaños, tu me preguntas si te amé.

VIII

Sabes que yo aún no te absuelvo

del daño que has hecho, de la mentira en tu piel.

Sabes que deslucen tu recuerdo

las promesas que has muerto y el silencio en tu después.


Besos y abrazos virtuales varios.

NACHO